¿Y cómo me quito de encima estas ganas de llorar?
¿Cómo me quito de encima tus caricias?
¿Cómo me quito de encima tus besos, tus palabras... tus abrazos?
Abrazos eternos que me hacían olvidar
y sentía que el mundo dejaba de girar...
¿Cómo me quito de encima todo este amor?
¿Cómo me quito de encima a la soledad,
al dolor... a la tristeza y a tu adiós...?
¿Cómo me quito de encima todas estas emociones,
todos estos sentimientos,
cada sonrisa, cada momento...?
Dime, mi eterno desconsuelo,
¿cómo me quito la razón?
Y sé que si lo hago,
mi idiota corazón seguirá muriendo de dolor.
Dímelo, dímelo, mi amor...
Dibujaré con lágrimas tu rostro
y con estrellas tus ojos,
y entre mis sábanas buscaré tu aroma.
Mis almohadas me hablarán de ti,
caminaré sin sentir,
hablaré sin pensar...
pues sin nada me he quedado.
Otra vez...
solo mi tristeza, tu vacío y yo.
Dicen que el amor es lo más fuerte,
lo más lindo... pues hoy no creo eso.
Mi amor se fue, de hoy en adelante no existirá más para mí.
No amaré a nadie, ni a nada,
si por amar y entregar todo quedé así...
Mira lo que soy... no soy nada.
De mí solo quedaron sobras,
restos rotos de sueños perdidos,
ilusiones traicionadas.
¡Maldito corazón, maldito amor!
¡Maldito dolor!
Quisiera quitar la sangre de mis venas,
volar hacia un mundo mejor donde no exista el dolor.
Precioso Morfeo, arrúllame entre tus brazos,
recíbeme esta noche y para siempre.
Mi sueño eterno te entregaré...
llévame, vamos, hazlo...
llévame lejos de aquí que ya nada importa.
La decisión está tomada...
Si estoy muerta en vida ya,
¿qué más da que muerta en verdad mañana esté...?
Adiós, mi hermoso sueño.
Adiós, mi precioso momento.
Y te digo adiós porque ya no estoy,
ya no estás...
y entendí que nunca más estaré...