jueves, 31 de marzo de 2011

Solo un adios...

El viento incansable revolotea y juega con mis cabellos,
la noche intranquila me mira con sus ojos serenos.
Palabras vuelan por mi alrededor,
clavándose como puñales en mi corazón.
Mi interior grita que odia al sentimiento,
odia a la razón,
odia la locura
y odia todo alrededor...
Odio...
Sentimiento tan profundo, tan vacío, tan nulo.
Recuerdo que yo la vi...
cómo sufría al caminar,
y las lágrimas brotaban del dolor de su corazón...
Los latidos se desvanecían
mientras el físico pagaba por una enorme traición.
Y yo estaba allí...
parada, sin poder hacer nada...
mientras su alma volaba desencadenada
y su espíritu partía sin razón.
Mientras ellos la veían
y se les partía el corazón,
mientras una niña rezaba en su interior
con tanta fe y devoción,
y la luna, callada y perpleja,
observaba desde un pequeño rincón.
Distante...
fría y eterna,
envuelta en soledad...
Adiós dolor, adiós traición, adiós sufrimiento,
escuché silenciosamente que dijo su corazón,
mientras daba un último suspiro
y dejaba de existir...
sin ninguna razón.

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