Voy caminando lentamente por la acera del olvido,
mientras el silencio me aconseja y la soledad me acompaña.
Voy pensando en la realidad y en la mentira:
¿cómo diferenciar una de la otra?
Me lo pregunto una y mil veces.
¿Puedes acaso sentir sin pensar,
o pensar sin sentir?
Una nube invade mi cabeza,
veo venir a la muerte,
dulce espera del infinito.
Siento el viento en mi cabello
y la brisa de la ausencia acariciando lentamente cada parte de mi cuerpo.
La vida es dura y el destino cruel;
se ríe en silencio de tu sufrimiento,
mata con el puñal del sentimiento lo poco que construyes,
derriba golpe a golpe cada esperanza.
Mientras unos luchan por vivir,
otros solo sueñan con no estar aquí.
No los culpo cuando sienten que ya no pueden más.
Es tan triste la alegría destruida,
es tan largo el camino, y son tan pocos los que llegan.
No es tan fácil levantarse... lo sé.
Lo he vivido, lo he sufrido.
Y ahora me pregunto: ¿quién no lo ha hecho?
A veces sientes que ya no puedes seguir,
que estás en un hueco oscuro sin salida,
que vas cayendo lentamente y nadie te da la mano.
¿Qué importa eso ya?
¿A quién le puede importar lo que pase contigo?
Solo a ti.
Una sonrisa y un abrazo para tu alma vacía,
y un poco de calor para tu corazón...
¿Pero dónde quedó el amor?
En un oscuro y triste rincón,
esperando que algún día vuelvas por él.

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