Mamá...
Palabra tan dulce, tan tierna, tan llena de esperanza, de ilusión y de vida.
Mamá... palabra tan bonita, que suena como una dulce melodía tan solo al pronunciarla.
Mami, mamá, mamita...
Gracias por haberme dado el regalo más grande del mundo: la vida.
Gracias por haber aceptado con amor cambiar tantas cosas en ti,
por haber dedicado cada minuto, cada sonrisa,
por estar ahí junto a mí.
Gracias por haber aceptado llevarme dentro de ti nueve mesesotes,
por haber decidido asumir una responsabilidad tan grande, a cualquier edad.
Por sacrificar tantas cosas —incluidos tus sueños y metas— por mí.
Por todas aquellas noches en las que lloraba sin cesar
y tú te desvelabas solo para cantarme:
"A la rorro, nene... a la rorro ya... duérmete, mi niña... duérmete, ya..."
Gracias.
Gracias por ser tú.
Gracias por ser así.
Gracias por existir.
Ahora que ya crecí, que ya no soy una bebé (aunque para ti lo siga siendo, ahora y siempre),
comprendo el gran amor que existe dentro de ti.
Porque solo una madre puede amar así, sin razones,
y dar la vida por alguien a quien ama.
Y sé que yo también daría la vida por ti.
Espero que algún día pueda darle a mis hijos todo el amor que tú me enseñaste,
y dedicarles cada momento de mi vida, como tú lo hiciste conmigo.
Te amo.
Y aunque a veces las cosas sean demasiado difíciles,
sé que puedo confiar en ti… ahora y siempre.
Porque si Dios me diera a elegir entre todas las madres del mundo,
¡sin dudarlo ni un segundo te elegiría a ti!
Sé que, aunque a veces gritemos, nos enojemos o nos distanciemos,
hay un lazo que nos une… algo que jamás se romperá: el amor.
¡Te amooo, mamiii!
Y siempre te amaré, con todo mi corazón,
sin razón alguna,
tan solo porque sí. 😄💕
¡Feliz día! Hoy, mañana y siempre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario