jueves, 23 de octubre de 2025

Torbellino

 Yo llegué cuando todo era silencio.

Cuando él no tenía rumbo, ni fuego.
Entré con mi risa y mi caos bonito, con mis ganas de empujar la vida hacia adelante.
Le di dirección, calma, abrigo.
Le enseñé a mirar distinto, a creer que había algo más allá de su sombra.
Fui viento, impulso, refugio.
Fui demasiada vida para alguien que todavía no sabía qué hacer con la suya.

Di vida y detuve la mía. Esperando algo que quizás nunca llegó realmente.

Y no, no fue un error. Fue amor.
Amor de esos que no calculan, que dan, que construyen, que salvan.
Solo que ahora me toca a mí salvarme, volver a respirar sin culpa, recordar que también merezco ser sostenida.

Soy torbellino pero también puedo volver a ser brisa.

He llorado mil veces sin que nadie me escuche, con el alma apretada entre los dientes, prometiéndome que mañana dolerá menos.

He tocado fondo con elegancia,
he sonreído mientras me deshacía por dentro,
he sido fuerte cuando solo quería que alguien dijera:
ya, descansa un rato, yo te cuido hoy.

Pero no me vencí.
Nunca.
Ni cuando el miedo me temblaba en los huesos,
ni cuando la tristeza me cerraba el pecho.

Caer, sí…
pero siempre me levanto.
Porque hay algo en mí , una chispa terca, un fuego antiguo, 
que se niega a morir.

Y aunque el mundo no aplauda,
aunque nadie entienda mi batalla silenciosa,
yo sé quién soy:
soy la que sigue.
La que vuelve.
La que renace, una y otra vez,
sin pedir permiso.



No hay comentarios:

Publicar un comentario