Ver la muerte tantas veces, tan de cerca, es doloroso.
La muerte no me lleva a mí… se lleva a quienes más quiero.
Sé que son cosas que deben pasar, que no podemos evitar que sucedan… pero, aun así, el corazón se arruga un poco más cada vez.
Siento otra vez esa angustia, ese dolor en el pecho que aprieta, ese dolor insoportable en la espalda baja, como si mi cuerpo fuera a partirse en dos.
Siento desesperanza. Siento desesperación.
Siento que no puedo hacer nada.
Todo parece pasar en cámara lenta. Quiero hablar con alguien. Quiero estar allá. Quiero saber qué pasó.
Pero no puedo.
Me siento atada de manos.
No sé qué hacer.
Y duele… duele mucho sentir que quizás pude haber hecho más.
Que tal vez no fue suficiente.
Y entonces llegan los recuerdos. Los pasados. Los viejos.
Vuelven otros momentos iguales, con otras personas que también amé y que también se fueron.
Es como si el alma los llamara a todos, uno por uno, en esta nueva despedida.
Es difícil…
Difícil decir adiós a alguien a quien amas.
Solo espero —con todo lo que tengo— que al menos para ella sea apacible. Que si debe irse, lo haga en calma.
Sin miedo. Sin dolor.
Arropada por el amor que le dimos siempre.
La muerte no me lleva a mí… se lleva a quienes más quiero.
Sé que son cosas que deben pasar, que no podemos evitar que sucedan… pero, aun así, el corazón se arruga un poco más cada vez.
Siento otra vez esa angustia, ese dolor en el pecho que aprieta, ese dolor insoportable en la espalda baja, como si mi cuerpo fuera a partirse en dos.
Siento desesperanza. Siento desesperación.
Siento que no puedo hacer nada.
Todo parece pasar en cámara lenta. Quiero hablar con alguien. Quiero estar allá. Quiero saber qué pasó.
Pero no puedo.
Me siento atada de manos.
No sé qué hacer.
Y duele… duele mucho sentir que quizás pude haber hecho más.
Que tal vez no fue suficiente.
Y entonces llegan los recuerdos. Los pasados. Los viejos.
Vuelven otros momentos iguales, con otras personas que también amé y que también se fueron.
Es como si el alma los llamara a todos, uno por uno, en esta nueva despedida.
Es difícil…
Difícil decir adiós a alguien a quien amas.
Solo espero —con todo lo que tengo— que al menos para ella sea apacible. Que si debe irse, lo haga en calma.
Sin miedo. Sin dolor.
Arropada por el amor que le dimos siempre.
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