viernes, 29 de abril de 2011

Eclipse

Hace muchos, muchísimos años —tantos que ya ni recuerdo—,
la Luna y el Sol se vieron...
Y por primera vez sintieron algo tan especial y tan difícil de explicar.
Pero la Luna sabía que no podría ver al Sol,
y aún así… se amaron.
En cada eclipse se encontraban:
se llenaban de besos, abrazos
y palabras tan dulces como el azúcar.
Pero el tiempo pasaba
y los eclipses eran cada vez más lejanos.
La Luna lo buscaba,
salía en la mañana recorriendo cada estación para poder verlo...
pero todo intento fracasaba.
Y aun así la Luna lo amaba.
Sabía que pasaría más de un milenio antes de volver a verlo,
pero ella lo esperaba.
Hasta que, de pronto,
la Luna sintió que algo no estaba bien...
El Sol estaba distinto, distante y frío.
La Luna quiso hablar con él,
mas el Sol se negó.
La triste Luna caminaba oscura y solitaria por la noche,
hablando con cada una de las estrellas que le daban consuelo,
pero la Luna… confundida…
no sabía qué hacer.
Sentía tantas cosas,
sentía tanta tristeza y tanta alegría al mismo tiempo…
Estaba tan confundida.
Fue entonces cuando la Luna decidió no volver a ver al Sol.
Los eclipses no se repetirían.
Y el Sol sería feliz
alumbrando a cada planeta que confiaba en él.
Desde aquel día,
la Luna y el Sol no volvieron a hablar,
ni a verse.
Y la Luna…
la Luna no volvió a soñar.
Las nubes la tapaban,
las estrellas bailaban alrededor de ella,
mientras ella tomaba del océano
la sal que lastimaba aún más
las heridas que tenía.



http://www.youtube.com/watch?v=65RbcjjXZ54

viernes, 15 de abril de 2011

amor, ilusion y abrigo =)

No soy más de lo que no ves,
pero soy más de lo que puedes entender.
Simplemente un otoño que floreció sobre un pantano olvidado,
una flor llena de espinas plantada en algún rincón
de una casa sin vida,
el reflejo de la luna llorosa en el mar.
Sonreír, llorar, gritar, sentir, recordar, sufrir...
¿Cuántas veces lo has sentido?
¿Cuántas veces has mentido?
¿Cuántas veces has jugado?
¿Cuántos corazones rotos has dejado?
Pero la vida nos dio algo más.
Vamos más allá del infinito,
lejos de las estrellas,
donde no llegue el dolor ni el olvido,
donde no exista nada más que tú y yo,
donde volemos más allá de todo.
Ven, mi amor,
esta noche quiero confesarte que te amo.
Explicarte cada estrella con un solo suspiro,
pensarte hasta no poder pensar más.
Y es que te amo…
más que a nada en el universo.
La luna es testigo de nuestro amor,
y el mundo entero nuestro compañero.
Ven, mi amor, y olvidemos los rencores,
el dolor y la tristeza...
porque esta noche haremos una fiesta,
una fiesta donde solo estemos tú y yo,
y nuestro amor sea tan solo el principio
de nuestra eterna historia sin fin.
Ven, amor mío, que te necesito...
porque estás en mis sueños como gota de rocío.
Ven, amor mío, y entreguémonos al olvido,
al eterno desafío de amarnos sin sentido.
Ven, amor mío, y quítame este frío.
Dibuja con tus manos mi silencio.
Ven, amor mío...
porque necesito de tus sentidos,
de tu piel, de tus abrazos...
porque sin ti sentiría que nada tiene sentido,
porque te amo
más que al aire que respiro...

viernes, 8 de abril de 2011

gracias papá

Esta noche, sentados frente a frente, quiero decirte tantas cosas...
pero te confieso la verdad: tengo miedo.
No sé cómo hablarte, no sé cómo acercarme.
Te veo tan distante, tan altivo, tan lejano...
A veces siento que no te conozco.
A veces siento que no eres quien creo.
Mírame, papá, mírame y dime si tú me conoces.
No te estoy reclamando...
No me grites, por favor. No... no te vayas.
Quiero hablarte... solo esta noche, de corazón.
No quiero discutir. Estoy cansada, ¿sabes?
Muy cansada de todo esto.
No sé si hago bien o mal, pues nunca me lo dijiste.
Siempre estabas ahí, pero en realidad nunca te vi,
nunca te oí, nunca te entendí.
Te quiero agradecer por todo lo que me diste,
por haberme dejado nacer... por haberme ayudado a crecer,
aunque solo lo hayas hecho materialmente...
No me grites, por favor. ¡No me grites, no te vayas!
Papá... qué palabra tan bonita, ¿verdad?
Cuatro letras, un gran significado.
Dicen que lo primero que dicen los bebés es “papá”.
Dime... ¿fue lo que dije yo? Espero que sí.
Papá, te amo tanto y nunca te lo dije,
y creo que nunca lo haré. No en persona...
ya lo intenté... ¿Lo olvidaste?
Aquellas cartas que te di...
¡Ja! Pero no las leíste, ¿verdad?
No, no las leíste, porque vi cuando las rompiste y al suelo las echaste.
Pero no te reclamo nada...
Te agradezco, te agradezco y te quiero tanto,
porque tú me enseñaste.
Sí, escucha bien: me enseñaste a ser fuerte,
y a no necesitar de nadie para salir adelante.
Me enseñaste que lo material poco puede importar,
me enseñaste a sonreír cuando quería llorar.
Me enseñaste tantas cosas, papá, y tú ni cuenta te diste...
Perdón por haber falsificado esa firma en inicial...
fue la única vez que me pegaste.
No sé si fue malo o bueno...
O no, espera, sí, también lo hiciste aquel día.
Cómo olvidarlo, ¿verdad?
Las verdades duelen, lo sé, pero no lo nombraré...
¿Estás cansado?
Sí, ya lo sé.
Perdón por haberte llamado en mi patética imaginación,
perdón por haberte nombrado siquiera en estas tristes letras...
No puedo asegurar que no volverá a pasar,
pues hay tantas cosas que quiero olvidar... recordar...
Te amo, y aun así, pase lo que pase,
seguirás siendo mi superhéroe como cuando era niña.
¿Recuerdas?
¡Bah! Qué importa ya...
Gracias, papito, por estar esta noche conmigo,
porque yo sé que estás aquí,
aunque en realidad estés tan lejos de mí...
Tu hija...
no la mejor...
no la peor...
simplemente yo.

miedo,confuncion alegria y fustracion

¿Por qué cuando siento que caigo todo se vuelve gris?
¿Por qué cuando quiero pensar que las cosas irán bien, el destino me muestra otra cosa...?
¿Por qué cuando más juntos debemos estar... es cuando más lejos y fríos estamos...?
¿Por qué esto se nos fue de las manos...?
¿Por qué soy feliz y al mismo tiempo estoy tan triste?
¿Por qué tengo miedo y nadie lo sabe, solo yo...?
¿Por qué no lo puedo decir...? ¿A quién? ¿Con quién hablar?
No lo sé...
Busco a mi alrededor y solo veo paredes... soledad y frío.

Esta noche me siento más sola que nunca.
Quiero llorar, pero no lo haré,
porque mi voluntad, mi corazón y mi vida tienen que estar bien.
Porque, sea cual sea la respuesta, no puedo estar siempre confundida.
Seré fuerte y lo afrontaré.
Como adolescente, como niña, y como lo que siempre seré:
una mujer...

Porque por más miedo que tenga, sé que todo irá bien.
Esta noche vamos a soñar
que no es un problema, ni una enfermedad...

Puede ser difícil, tal vez,
pero no imposible.
No para mí...
Ya no me dejaré vencer. No más.
Jamás... nunca, nunca más...

I love.

jueves, 7 de abril de 2011

carta a papá

No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces, y además me enseñas a gritar a mí también… y no me gusta hacerlo.

No des siempre órdenes.
Si en vez de ordenar me pidieras las cosas, yo las haría con buen ánimo y con más ganas.

Cumple lo que dices, ya sea algo malo o algo bueno, así me enseñarás a cumplir con lo que yo digo.

No me compares...
Menos con mis hermanos, porque si me haces ver mejor que ellos, ellos van a sufrir…
y si me haces ver peor, seré yo quien sufra.

Déjame valerme por mí misma.
Si tú decides y haces todo por mí, jamás podré hacer las cosas sola y bien.

No digas mentiras, y no hagas que yo las diga por ti.
Harás que pierda la fe y la confianza en ti.

Cuando me equivoque, no me grites ni me exijas una explicación.
Solo compréndeme, porque a veces ni yo misma sé por qué lo hice...

Cuando tú te equivoques... admítelo.
Así me enseñarás a admitir mis errores también.

No me digas que haga una cosa que tú… ¡SI TÚ NO LA HACES!
Yo aprenderé y haré lo que tú hagas, no exijas algo que ni tú mismo puedes cumplir.

¡Quiéreme!
Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas que sea necesario...


domingo, 3 de abril de 2011

salidas corazones rotos...

¿Y cómo me quito de encima estas ganas de llorar?
¿Cómo me quito de encima tus caricias?
¿Cómo me quito de encima tus besos, tus palabras... tus abrazos?
Abrazos eternos que me hacían olvidar
y sentía que el mundo dejaba de girar...

¿Cómo me quito de encima todo este amor?
¿Cómo me quito de encima a la soledad,
al dolor... a la tristeza y a tu adiós...?
¿Cómo me quito de encima todas estas emociones,
todos estos sentimientos,
cada sonrisa, cada momento...?

Dime, mi eterno desconsuelo,
¿cómo me quito la razón?
Y sé que si lo hago,
mi idiota corazón seguirá muriendo de dolor.

Dímelo, dímelo, mi amor...
Dibujaré con lágrimas tu rostro
y con estrellas tus ojos,
y entre mis sábanas buscaré tu aroma.
Mis almohadas me hablarán de ti,
caminaré sin sentir,
hablaré sin pensar...
pues sin nada me he quedado.

Otra vez...
solo mi tristeza, tu vacío y yo.

Dicen que el amor es lo más fuerte,
lo más lindo... pues hoy no creo eso.
Mi amor se fue, de hoy en adelante no existirá más para mí.
No amaré a nadie, ni a nada,
si por amar y entregar todo quedé así...

Mira lo que soy... no soy nada.
De mí solo quedaron sobras,
restos rotos de sueños perdidos,
ilusiones traicionadas.

¡Maldito corazón, maldito amor!
¡Maldito dolor!

Quisiera quitar la sangre de mis venas,
volar hacia un mundo mejor donde no exista el dolor.
Precioso Morfeo, arrúllame entre tus brazos,
recíbeme esta noche y para siempre.

Mi sueño eterno te entregaré...
llévame, vamos, hazlo...
llévame lejos de aquí que ya nada importa.

La decisión está tomada...
Si estoy muerta en vida ya,
¿qué más da que muerta en verdad mañana esté...?

Adiós, mi hermoso sueño.
Adiós, mi precioso momento.
Y te digo adiós porque ya no estoy,
ya no estás...
y entendí que nunca más estaré...


sábado, 2 de abril de 2011

Vacio

Cómo dueles, amor mío...
Me dueles en el alma como viento frío,
atraviesas el pasillo lleno de angustia
y colmas con tu aroma dulce melodía de flores melancólicas.

Ve y dile al mundo entero que mi alma vaga eternamente...
sin retorno, sin sentido,
acompañada de aquel recuerdo vivo
que late y destruye profundamente aquel amor
que un día echamos al olvido.

Un corazón alejado del tibio susurro de un sueño perdido,
entre lágrimas y sonrisas,
baila en silencio la frescura de su piel,
entre profundos ríos y enormes cascadas
rodeadas de eterna belleza.

Belleza pura, belleza intacta,
dime si tú eres tan solo la razón de ser
o si vas más allá de esta oscura y perdida realidad.