sábado, 14 de mayo de 2011

la ultima vez..

Esta noche volví a recordar...
Esta noche volví a querer llorar.
Los recuerdos invadieron mi habitación
y los sentimientos, mi corazón.
Me duele, no lo niego.
Me afecta, y la verdad, no quisiera que fuera así.
Pero no sé cómo quitarme este sentimiento...
No me deja respirar, ni pensar,
ni reír, ni llorar... mucho menos gritar.
¿Qué puedo hacer?
Pregunta tan fácil, respuesta tan difícil de explicar.
Si pudiera borrar todo aquello vivido...
Si pudiera olvidar hasta el día en que te conocí:
tu nombre, tus ojos, tus labios...
tus besos, tus manos...
Cada palabra, cada frase...
Aquellas que me enseñaron a volar,
que me elevaron tan alto
y me hicieron soñar.
Pero ahora... solo me pueden lastimar.
Y quieren hacerme llorar.
Pero no.
No derramaré ni una sola lágrima más
por un amor que no supiste —que no supimos— valorar.
Pensaré que no te conocí.
Me alejaré de todo lo que me recuerde a ti.
Quemaré tus regalos.
Y juro...
juro que esta será la última vez que escriba pensando en ti.
Está totalmente decidido.
No hay marcha atrás.
Odio no poder evitar llorar.
Odio tener que recordar.
Pero es tan difícil, tan duro pensar…
que ya no estarás más aquí.
Y aún así,
es mejor así.
Harás tu vida lejos de mí,
y espero que seas muy feliz.
Mientras tanto, yo buscaré algo real…
un amor de verdad
que no se marchite ni se desgaste,
que ni el tiempo ni la distancia puedan destruir.
Aunque siento que eso…
es casi imposible de encontrar.
Ya me cansé de hablar.
Ya me cansé de buscar.
Lo siento.
Me duele.
No lo puedo evitar.
Y sí…
De nuevo empiezo a llorar.
Será mejor cerrar este capítulo
y no mirar hacia atrás.
Hay algo que quiero hacer…
solo una vez más:
Decir algo.
Susurrarle al frío…
Te amo.
Y juro…
que de ti, me voy a olvidar.


domingo, 8 de mayo de 2011

a mi mamiii


Mamá...
Palabra tan dulce, tan tierna, tan llena de esperanza, de ilusión y de vida.
Mamá... palabra tan bonita, que suena como una dulce melodía tan solo al pronunciarla.
Mami, mamá, mamita...
Gracias por haberme dado el regalo más grande del mundo: la vida.
Gracias por haber aceptado con amor cambiar tantas cosas en ti,
por haber dedicado cada minuto, cada sonrisa,
por estar ahí junto a mí.

Gracias por haber aceptado llevarme dentro de ti nueve mesesotes,
por haber decidido asumir una responsabilidad tan grande, a cualquier edad.
Por sacrificar tantas cosas —incluidos tus sueños y metas— por mí.
Por todas aquellas noches en las que lloraba sin cesar
y tú te desvelabas solo para cantarme:
"A la rorro, nene... a la rorro ya... duérmete, mi niña... duérmete, ya..."

Gracias.
Gracias por ser tú.
Gracias por ser así.
Gracias por existir.

Ahora que ya crecí, que ya no soy una bebé (aunque para ti lo siga siendo, ahora y siempre),
comprendo el gran amor que existe dentro de ti.
Porque solo una madre puede amar así, sin razones,
y dar la vida por alguien a quien ama.

Y sé que yo también daría la vida por ti.
Espero que algún día pueda darle a mis hijos todo el amor que tú me enseñaste,
y dedicarles cada momento de mi vida, como tú lo hiciste conmigo.

Te amo.
Y aunque a veces las cosas sean demasiado difíciles,
sé que puedo confiar en ti… ahora y siempre.

Porque si Dios me diera a elegir entre todas las madres del mundo,
¡sin dudarlo ni un segundo te elegiría a ti!

Sé que, aunque a veces gritemos, nos enojemos o nos distanciemos,
hay un lazo que nos une… algo que jamás se romperá: el amor.

¡Te amooo, mamiii!
Y siempre te amaré, con todo mi corazón,
sin razón alguna,
tan solo porque sí. 😄💕

¡Feliz día! Hoy, mañana y siempre.