lunes, 16 de junio de 2025

A mis ausencias

La vida es tan confusa a veces…
Estamos felices un día, creyendo que todo tiene rumbo, que todo encaja.
Y al siguiente, algo se rompe.
Un golpe, un giro, una noticia que nos deja sin aire.
Y así, de pronto, la vida nos recuerda lo pequeños y frágiles que somos.
Como si nos dijera: “No te olvides que todo esto es tan real como fugaz”.
Entonces una se queda ahí... tratando de entender, de sostener, de no caerse.
Los recuerdos nos invaden, nos envuelven en mantos de tristeza y nostalgia.
Nos hacen sonreír, sí, pero también llorar…
Llorar por aquello que fue, por aquellos que fueron.
Y de nada sirve luchar contra eso.
De nada sirve creerse superior, porque al final todos terminamos igual.
Las enfermedades y la muerte no distinguen clase social, no tienen piedad:
ellas arrebatan sin mirar.
Así me arrebataron a mis dos ángeles: mi hermana y mi papá.
Los vi luchar hasta el final.
Solo podía llorar.
No podía hacer nada por remediarlo.
Qué impotencia… qué injusticia… qué dolor.
Y ahora, una vez más, la vida pone otra prueba.
La abuelita de mi infancia se me va…
La veo en esa cama, sin poderse mover.
La veo perdida, confundida, agotada.
Y yo ya no sé qué esperar…
Es que el tiempo, la vida y Dios —a veces— se sienten tan injustos.
O quizás ese sea mi sentir por tanto pesar.
Solo me queda llorar en silencio.

Una vida después de la vida

Han pasado 8 años casi desde la última vez que escribí , la vida dió mil vueltas me subió me bajo y todo  paso en un cerrar de ojos ... pero sigo aquí sobreviviendo al tiempo y al olvido 

Se fueron dos personas que amé inmensamente con el alma y el corazón, su esencia desapareció del aire de mi habitación pero su recuerdo sigue intacto en mi corazón ... llego también un buen amor que trajo un amor mas grande uno que nunca imagine, que con solo verlo me hace sonreír , que nunca pasará ... el destino me quito pero también me dio me devolvió con creces el amor y el dolor que un día paso ... pero la verdad aún tengo miedo, ¿de que? de tantas cosas que no se pueden explicar, pero hoy, hoy ya no hay tiempo para llorar hay que seguir, hay que avanzar no por mi sino por alguien más, alguien que me dice mamá ...

Hay días difíciles donde se siente el corazón pesado donde duele respirar no lo voy a negar pero lo que duele ya no es el desamor es la ausencia ... la ausencia de mi Patata , de mi gordito; a veces en sueños los vuelvo a abrazar… pero al despertar, el silencio me los arrebata otra vez.